2 comentarios

  • Bernardo Ynzenga Acha

    Querida Dania:

    Enterado con retraso, y sin tener más contacto que el de su estudio, os transmito a ti ya tus hijos nuestro gran pesar por el fallecimiento de Juan Antonio, al que cómo sabes admiré personal y profesionalmente, con quien compartí trabajos, de quien agradecí consejos y quise mucho. Hay personas excepcionales cuya amistad no se olvida; Juan Antonio era uno de ellos.

    Así lo he expresado en la carta que en recuerdo suyo remití al Colegio de Arquitectos, se ha publicado en su web y cuyo texto reproduzco.

    01 de julio de 2021
    Juan Antonio Ridruejo Brieva. En recuerdo

    Juan Antonio Ridruejo Brieva, Arquitecto. Fallecido en Mallorca el 21 de junio de 2021
    Acabo de enterarme con días de retraso; y me duele, como arquitecto, como amigo, y como persona a la que traté quise y debo mucho.
    Hombre de inteligencia excepcional y silenciosa, fue de los primeros que en los años oscuros de los primeros sesenta fue a cursar postgrado en los EEUU. Alumno destacado en Harvard, pasó a dar clases en Berkeley invitado -reclamado- por Martín Meyerson recién nombrado Decano del College of Environmental Design con quien había estudiado.

    Soy testigo de que allí dejó excepcional recuerdo. Volvió a España el verano de 1962, dónde compartió el estudio de Curro Inza. Fue entonces cuando le conocí, no recuerdo bien como ni porqué -¿por mediación de Eduardo Mangada?. No importa. El hecho es que comenzamos a tratarnos con asiduidad. Montó su estudio en el Paseo de la Habana, del que cuando lo dejó, el maquetista Juan de Dios rescató unas carpetas con dibujos míos, qué muchos años más tarde y por sorpresa me entregó en un gesto de complicidad retroactiva.

    Yo sopesaba la posibilidad de ir a estudiar planificación urbana en los Estados Unidos; me alentó a hacerlo, alabó Berkeley y lo recomendó como la mejor opción. Le hice caso.

    Durante el curso 1963-64, por indicación mía, el y Eduardo se sumaron cómo profesores auxiliares a la docencia de diseño urbano que impartía otro hombre excepcional: Don Luis Perez Minguez, con quien yo estaba. Al año siguiente, por sugerencia de Curro Inza, nos incorporamos al equipo de redacción de la revista Arquitectura que entonces dirigía con acierto y generosidad el incombustible Carlos de Miguel.

    Desde entonces y desde mi regreso a España hemos mantenido -mantuvimos- una gran amistad trenzada por contactos intermitentes en Madrid y en Mallorca; vivíamos cerca.
    Cuando dimitió como Director de Planeamiento Metropolitano de Madrid, me pasó el relevo. Después hemos seguido en contacto y compartido días, mesas redondas, encuentros familiares y actividades varias.

    Es difícil glosar a quién admiras. Los adjetivos se acumulan. Extraordinariamente inteligente; con un despegado y casi británico sentido del humor; buen deportista y mejor conversador; arquitecto con muchas obras, diseños urbanos y propuestas urbanísticas de gran merito que mantuvo en silencio, no era dado exhibirla ni a exhibirse, le bastaba con la satisfacción personal de haberlo hecho.
    No voy a glosar la lista de lo mucho que hizo, lo dejo para otros o para otro momento. Me conformo con dejar testimonio de mi admiración y respeto por un compañero a quién quise y recordaré agradecido; y con transmitir mi pesar y el de mis hijos a su mujer, Danuta Ostrowska, y a sus hijos, Monica, Juan y Carlos. Descansa en Soria.

    Con cariño

    Bernardo Ynzenga

  • Con mucho retraso acabo de.ver tu cariñoso recuerdo de Juan. Te agradezco muchísimo lo que nos cuentas de cómo era el tanto como persona y como arquitecto, en sus multipes facetas. Porque Juan fue una persona tan tremendamente completa y que ahora me ha dejado un vacío sin fondo.
    Dania.

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